lunes, 30 de junio de 2008

AYRES DE CAMPO

Buenos Aires no solo posee sus hermosas y pujantes ciudades modernas, también se suma 
el atractivo de sus campos extensos con sus cascos históricos, donde uno puede visitarlos y hacer un 
paseo por  lugares majestuosos, mezcla de arte colonial europeo y notas características de la vida gauchesca.

Los invitamos a recorrer estos caminos





ESTANCIA DEL VIRREY DEL PINO S. XVIII
Ruta nacional 3, a la altura del kilómetro 40, y calle Herrera.


Nunca perteneció al Virrey del Pino, como erróneamente se cree: la confusión se produce porque en 1805 compró la propiedad la señora Saraza, esposa del hijo del Virrey del Pino, y madre del General Mariano Necochea. La estancia fue vendida en 1822 a la "Sociedad Rosas, Terrero y Cía.". Al disolverse ésta en 1830, Juan Manuel de Rosas quedó como único dueño. Fue, desde entonces, la casa de verano de su familia. La estancia, a la que Rosas llamaba "San Martín", llegó a ser un modelo de organización, con un monte de más de 70.000 plantas de acacia blanca, 50.000 paraísos, centenares de nogales, olivos y frutales, y una magnífica avenida doble de ombúes. En estos campos pastaron los ganados más finos de la provincia, rebaños mejorados por los famosos "toros tarquino" o Shortorn. El casco, con dos plantas en forma de "U", era originalmente una sencilla construcción de cuartos alineados, que debido al crecimiento de la producción agropecuaria se fue ampliando con adiciones sucesivas. La casa principal llegó a tener doce habitaciones en la planta baja, dispuestas en cuadro alrededor de un patio central con aljibe. Tiene muros portantes de casi un metro de espesor, de ladrillos asentados en barro. El techo, una estructura de madera de par y nudillo, estuvo originalmente cubierto por tejas musleras. Rosas anexó a la casa un cuerpo frontal ocupado por un comedor, un baño, una cocina y antecocina; también hizo construir en planta alta dos habitaciones, azotea y un mirador al que se accedía por una escalera caracol de hierro forjado, dos cocheras, caballerizas y galpones. A unos 80 metros de la casa principal, que contaba con una capilla, estaban la vivienda para el mayordomo y un edificio para huéspedes. La estancia es actualmente sede del Museo Histórico Juan Manuel de Rosas, dependiente de la Municipalidad de La Matanza.


San Antonio de Areco es una pujante ciudad que mantiene vivo el espíritu tradicionalista, atractivo principal para todo aquel quiera encontrarse con un pasado que nos identifica. Su historia comienza con la capilla que bajo la advocación de San Antonio de Areco hizo levantar en las tierras de su estancia. La fundación del pueblo data del 23 de Octubre de 1730; nace como partido en 1762 y como Municipio en 1856. Es como el advenimiento literario de Ricardo Güiraldes, en el siglo pasado, que nuestro pago trasciende los límites propios con su inmortal Don Segundo Sombra. Fue Areco la comarca Geográfica, social y humana que le dio lo que él, como escritor, necesitaba sustancialmente para plasmar su espíritu enraizado en la tierra sobre la obra de arte perdurable.




1 comentario:

Anónimo dijo...

Muy bueno Juan!!
Erica